ROMEO Y JULIETA: LA MÚSICA DEL AMOR SUPERANTE (Tchaykovskiy interpretacion por piano de Juan de san Grial)

Comentario sobre interpretación de piano de Tchaikovsky por Juan del Grial:

¿Por qué la religión católica estuvo siempre en contra de la tragedia de Romeo y Julieta de Shakespeare?

Intentemos comprender esto: en la versión romana ‘Cristo’ muere y resucita, cumpliendo el guión bíblico, como hijo de Elohím ‘Dios’ del Viejo Testamento. De esta manera se desarrolla la maquinaria de la religión institucional del “penitente” y “el salvador” y comienza a trabajar la rueda del samsara sin salida.

Pero ¿dónde está Minné, el amor superante?

Existe otra versión y otra visión: la de la Atlántida, la que siguen los Cátaros, los Bogomilos, los eslavos Teogamitas. En su fundamento se halla el misterio de la transubstanciación, que no pudo robar Roma ni las doctrinas orientales. Cristo no ha muerto, sino que se ha transubstanciado por la fuerza del amor superante, de Minné. El principio de la transubstanciación es arquetípico y universal. No existe la muerte, sino que existe la transubstanciación: el teoántropos (el hombre divino) transustanciándose en hombre en la Tierra por la fuerza del amor, y el ser humano transustanciándose en divinidad.

Juan de San Grial traslada a la esfera musical esta hermosa sinfonía de resonancias celestes. Escuchando su interpretación he reflexionado profundamente. Tchaikovski recupera un tema arquetípico, que contiene un innegable misterio que atrae a las almas buscadoras.

Más y más, escuchando la versión de Juan de San Grial, he comprendido que hay dos géneros, que representan los jóvenes Romeo y Julieta– dos naturalezas: la divina y la humana ¡Y cómo son de hostiles sus dos enemigos! en este caso Montekki y Kapuletti, y los dos inicios divino y humano, se encuentran en una enemistad irreconciliable, son antagonistas, conforme al programa ancestral.

¿Dónde está la llave dorada con la que se abren todas las puertas selladas? Es Minné, el amor sobrecelestial que se supera a si mismo que nos propone definitivamente el orden divino de convivencia, el hiperbóreo y el atalante. Minné es el arca espiritual en la que se genera la fusión necesaria para que nazca el compuesto milagroso. Con la llave de Minné se abren todas las puertas, el arquetipo, bajo cuya luz se resuelven todos los problemas y contradicciones. Para el instituto romano esta llave es inaccesible, desconocida y hasta odiosa. Este, dispone de otras llaves y de otro sacerdocio.

La misión de los ungidos es la unión suprema con la divinidad, el matrimonio divino, la unión teogámica. Él mismo, está unido con lazos nupciales con la divinidad, representando la élite de la Teocivilización.

He aquí también la tragedia de las almas infantiles ¡ay! que sin tener la suficiente sobriedad, abren el corazón al pastor falso. Pero, Minné es tan grande que, ‘a pesar de…’  triunfa. Y esto es genial, Tchaikovski lo ha entendido, lo ha captado.

¿Y dónde reside la victoria si los dos personajes han muerto? ¿Significa que ha vencido la muerte? No. La victoria es para los que no han permitido apagar la vela de Minné. Han vencido, porque no han tenido miedo de ir en contracorriente con este mundo mezclado, contra el influjo hereditario. Ellos han sido fieles a Minné. Y Minné los ha coronado en la eternidad. Estas almas no han muerto sino que se han transubstanciado. Y se van en el anhelo de otra dimensión, de otra civilización. Se han ido como mártires y descenderán a la Tierra como vencedores, apóstoles de Sagrada Minné.