El ApoESP ROSA-1sento nupcial vuelve a la Tierra. La espiritualidad provendrá del Tálamo nupcial. La humanidad, del Tálamo. La Iglesia, los sacerdotes, del Tálamo. ¡La predestinación de los serafitas proviene del Tálamo!

Yo, la Sabiduría, vestiré a los serafitas desde su nacimiento, desde su misma concepción, con vestes virginales y vestidos dorados. ¡Yo, la Arquitecta de la Teocivilización, sé cómo modelar sus nervios sensibles! Insertaré en sus corazones una piedra divina, una que tiene la misma composición que el hueso del Altísimo. Afinaré la lira de su corazón para que perciban la música del Reino.

Haré su oído tan fino que escucharán las palabras del Altísimo durante largo tiempo, incesantemente, y estarán protegidos contra otras voces. Les concederé el don de la distinción incondicional de los espíritus. Ninguna voz enemiga se atreverá a invadir su santuario espiritual.

Vuestra madre misteriosa, la Madre de toda la humanidad justa, os llama a despertar del sueño y a que emerjáis de la muerte espiritual. ¡Comprended vuestro destino y despertaos del entumecimiento milenario!

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¡Que el cetro de la Reina del Monte del Ruiseñor os conceda la paz y la nueva espiritualidad! Y que Dios os bendiga con lo que, en todos los tronos de revelación, he llamado la conversión.

¡Dirigíos a los tronos del Altísimo y, después de dar los votos de las novias fieles, salid al encuentro de vuestro Bienamado misterioso!

La Madre Divina del Monte del Ruiseñor 03.09.2005

Claro de la revelación del Monte del Ruiseñor: el lugar donde la Madre Divina dictó a Juan de San Grial los pergaminos de la ‘Rosa de los Serafitas’

‘Durante dos mil años, niño mío, he preparado esta revelación en el Monte del Ruiseñor. Y durante ya más de un cuarto de siglo te preparo a ti, niño mío, con toques pasionales e inspiraciones del Espíritu, para mi advenimiento en el Monte del Ruiseñor, para el pergamino de la Rosa de los Serafitas del Claro sagrado del bosque.

Ya no os revelo al Cristo-mesías, sino al Rey de los Ungidos, al Rey de la teohumanidad, al nuevo Sol que ha salido del Santuario de Solovkí, el máximo Sol de los soles que ilumina el nuevo universo. Ya es otro Cristo: no un ‘Teoniño’ ni ‘el Hijo del unigénito’, sino el Novio real descendido de otro cielo, del cielo del Aposento nupcial, de la Hiperbórea solar’