El verdadAmerica_CUBIERTA.inddero descubrimiento del Nuevo Mundo

En los tiempos del llamado ‘descubrimiento’ de Colón (s. XV), América estaba en pleno florecimiento: una desarrollada civilización urbanística con palacios de varios pisos y habitantes espiritualizados de rostros angelicales moraban en ella. Cada uno de ellos era un pensador, un habitante del cielo.

Jardines exuberantes de aromáticas flores, magníficos palacios, construidos sobre el agua y ciudades unidas por canales. Cosechas que daban frutos siete veces al año. Ancianos que contemplaban el universo elevándose a los cielos en cuerpos espirituales. Una civilización privada de pasiones bajas. Una espiritualidad admirable: ¡la vida celestial y terrenal en una! No existía la muerte, pero sí tenían el lecho de aftarsía: los indios pasaban a las esferas de las ciudades blancas de sus antepasados y regresaban de ellas nuevamente al mundo.

 

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PRÓLOGO DEL AUTOR

Una de las misiones que han sido encomendadas a vuestro humilde servidor es la de ser el cronista del segundo Gólgota, recoger gota a gota la sangre de los inocentes. Ya he escrito 7 tomos dedicados al Segundo Gólgota de Solovkí, incluida la Inquisición de Stalin, Franco, Mussolini…

Hoy mi mirada se dirige hacia el Gólgota americano. El tema versa sobre la repetida existencia de una civilización divina y el genocidio de todo un pueblo de Dios […].

Recuerdo una visión que tuve en el lago Huron, durante mi asistencia a una conferencia en Montreal en el año 1992. Un lugar enigmático… Entre el velo grisáceo de niebla que se alzaba sobre el lago vislumbré una civilización de indios, ciudades enteras de sabios exterminados. Sus ancianos blancos se quejaban a mí, me gritaban:

-¡¿Hasta cuándo permanecerá oculta la verdad en la Tierra? ¿Cuándo intercederá alguien por nosotros, como personas bondadosas y puras que somos, mártires de la Inquisición romana?!

-Queridos míos, hoy intercederé por vosotros…

Me prometieron que regresarían a su debido tiempo, como lo hicieron los cátaros europeos: regresar a la Tierra como vencedores.