LA RAMA JUÁNICA III: Los teogamas del bogomilismo                                                     El despertar de la cresola.indd

El mundo está en la profunda ilusión de que tendrá luar el desarrollo consecutivo de la civilización tecnocrática. Pero no serán las tecnologías de origen humanoide, ni la belleza, como pensaba Dostoyevski ¡SINO LA VIRGINIDAD, LA QUE SALVARÁ AL MUNDO!

La virginidad transfigura y salva al hombre. Concede la corona, la plenitud del Espíritu Omnibueno. Diviniza y eleva hacia los tronos sobrecelestiales.

Concede el don de ver la Divinidad con los propios ojos y une con el Padre y la Madre del amor puro.

¡Vamos a cantar himnos de minnesíngeres a la virginidad eterna como ideal salvador, el más perfecto y hermoso en la Tierra!

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