Este libro no ha sido escrito con una intención deliberada, tampoco dictado… Al apartar su atención de las teclas del piano por un minuto, el autor trató de expresar lo que le había sido revelado durante la interpretación.

   No ha existido un género semejante en la historia. Lo defino como revelación musical. Me eran transmitidos directamente desde el mundo empíreo los impulsos y señales que yo expresaba como podía con palabras, dándome cuenta de la gran limitación del discurso verbal.

   Lo que se dice después de una interpretación musical, ya no se puede volver a decir nunca más. Las palabras deberían hablar solo de lo inenarrable. ¡Y la música habla siempre sobre lo inenarrable, lo que no se puede expresar! Ten pues la bondad de hablar sobre lo que es inexpresable con palabras. Lo que se sonoriza inenarrable y musicalmente… ten la bondad de sonorizarlo de manera verbal.

   El autor, fundador de su propia escuela de piano original, continúa sus diálogos inspirados al pie de las mismas teclas. Comentando las obras clásicas famosas, desvela el misterio del Univérsum del Bien, imprimido por los grandes genios del amor superior, los cristos musicales. Ante el lector se desenvuelve una galería de retratos brillantes: Mozart, Bach, Beethoven, Haydn, Tchaikovsky, Rachmáninov, María Yúdina, Herbert von Karajan… Es una digresión histórica fascinante por la cultura mundial y las profundidades recónditas del alma humana, saturada de hechos e interpretaciones poco frecuentes; que sugiere llaves inapreciables para salir de la crisis que ha abarcado la música clásica actual.
El libro está destinado tanto a músicos profesionales y pedagogos musicales, como a todos los amantes de la música.