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Las siete últimas palabras de Cristo en la Cruz | Sonata III – «He aquí, Madre, a tu hijo; hijo, he aquí a tu Madre”…

Walter Bonaparte

julio 26, 2021

Sonata n.º 3 – Ecce, Mater Dolorosa, filius tuus Madre Dolorosa, he aquí a tu hijo

Cuanto más nos adentramos en la obra, más elevados son los significados que se nos revelan.La parte anterior, “Hoy mismo entrarás Conmigo en el paraíso”, se refería a los destinos de ultratumba. En realidad, estas son las palabras que Cristo pronuncia cuando visita a un moribundo. La parte siguiente es aún más profunda: la adopción. El hombre pide que en el momento de la muerte le visite la Madre Divina.

¡Es la culminación de la obra! La presencia de la Reina Celeste es evidente. Haydn transmite esta escena de manera que ni siquiera evoca al Gólgota. ¡Solo la luz!.

La tercera sonata esta marcada por la oración de Haydn que ha llegado hasta nuestros días: «En la hora de la lucha con la muerte, permanece con nosotros y permítenos vencer.»

¡Genial! ¡Qué petición más atrevida! ¡Haydn pide que en la hora de la muerte la Madre Divina no le abandone, quiere vencer con Ella como Cristo venció también!. Las palabras “He aquí a tu Madre” significan: “La Santísima Virgen debe darte a luz”. Por ejemplo en el misterio del Gólgota, muere uno (Cristo) y nace otro: Juan, el discípulo bienamado. ¡Una paradoja absoluta!. En el credo tradicional, Cristo fue llamado ‘unigénito’, es decir, único. Pero, ¡no, no es unigénito! ¡En Juan, que fue encomendado a la Madre Divina cerca de la Cruz, nace toda la rama Juánica, millones de cristos y teoengendradoras! Cristo al partir, encomendó su misión a la Divina Madre. 

¡La Tercera sonata es alumbrada por este milagro! La beatitud por la consagración a la Madre Divina es precisamente aquella con la que acabamos de interpretar la pieza. La oración de Cristo Ecce, Mater Dolorosa, filius tuus consagra el mundo a la Madre Divina, a la Sabiduría que introduce —¡solo Ella tiene el don de hacerlo!— en los misterios más elevados de la Cruz como Lecho nupcial.

Para ser iniciado en la cruz es preciso ser adoptado personalmente por la Madre Divina. A través de ser hijo de la Madre Divina, según enseñaban los cátaros, se concede el segundo nacimiento por la gracia del Espíritu Santo enviado de lo alto, la paloma blanca que siempre descansa en los bracitos de la Reina Celeste.

“He aquí a tu Madre…”. ¡Las palabras de Cristo no están dirigidas solo a Juan, sino a los dos ladrones también!. Dijo, Cristo, al dirigirse a la Madre Divina (lo que no consta en los textos canónicos): “Reza por ellos como por tus hijos”.

Los cátaros negaban la comprensión de la cruz como salvación-redención. En la concepción cátara, la cruz es el mayor símbolo del Univérsum, accesible para todos los que descienden a la Tierra. No solo para los seres humanos, los perritos, aves y muchos seres vivientes también llevan su cruz. Y si la cruz está impresa en su frente, entran en el Aposento Nupcial. ¿Qué significa ser adoptado por la Madre Divina? El hijo de la Madre Divina es Cristo. ¡A quién Cristo encomienda a la Madre Divina, se hace cristo!La cruz en la comprensión cátara contiene tanto un aspecto de sufrimiento como de beatitud indudable.

La Sonata n.º 3 es considerada como opus magnum: la obra central de Haydn, la que nació de la culminación del sufrimiento que atravesaba su autor. Y en el centro (!) de esta pieza se encuentra la petición a la Madre Divina de que no abandone al moribundo como hijo suyo en la hora del tránsito: “no me abandones en la muerte”.

¡Es extremadamente importante! La transición es un momento difícil. La misma muerte no es tan pesada como el grave pasaje posterior a través de sus puertas. La gente sufre, está traumatizada. La vida de la mayoría de las personas se interrumpió antes del plazo, de manera trágica y tormentosa…

¡Precisamente en ese momento es necesaria la Madre Divina! Solo Ella puede llevar por las puertas mortales y acompañar hacia la luz. El significado de la cruz es la consagración a la Madre Divina, la introducción de la humanidad en su Seno de salvación.

¡Un gran consuelo! Está presente un elemento pasional, pero cada parte termina con una beatitud intransmisible. Haydn fue el primero en apercibirse de lo que carece el cristianismo tradicional: el univérsum de lo pasional como sufrimiento que se disuelve instantáneamente en beatitud. En lo pasional, la transición del sufrimiento a la beatitud es casi invisible, imperceptible, y está fuera del tiempo.

¿Por qué causa horror la cruz, por qué se percibe como muerte, sufrimiento, vergüenza?… Porque se contempla como un estado ajeno a la Madre Divina, ajeno a la Sabiduría. Solo la Sabiduría puede revelar el misterio de la Cruz: el significado del descendimiento a la Tierra, de merecer beatitudes a través del pasional sufrido, de entre las cuales la más elevada es la teogámica. La divinización, el Aposento Nupcial.

Cristo no trajo enseñanzas sobre la salvación de los tormentos del infierno a través de la redención de los pecados (no fue un ‘chivo expiatorio’ más), sino sobre el regreso al Seno Paterno a través de la iniciación en lo pasional. ¡Es el fundamento del cristianismo original, el fundamento del catarismo y del camino espiritual!

Fragmento del libro «Crescendo del bien» , capitulo – Haydn. ‘Los siete clamores del Salvador en la cruz’ sobre la Sonata III, 2017

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