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1. La esencia del Arte es la observación de los estatutos universales de ARTA

    La historia del arte es la historia de la conciencia del ser humano. Se tiene una tendencia común a observar los sucesos en el marco temporal lineal habitual, donde un acontecimiento o corriente es rechazada por la siguiente y da paso a una nueva forma distinta. El psicólogo Clare Graves (1914-1986) y posteriormente Don Beck (1996) desarrollaron brillantemente la teoría de la espiral dinámica para expresar estos vmemes, visiones del mundo (un espectro colorido de la existencia), en los que sobre un mismo fenómeno se toman distintas perspectivas o paradigmas (y por tanto, de arte expresivo): irracional (beige, morado y rojo), racional (azul, naranja y verde) y suprarracional (amarillo, turquesa y lila). Así, según este esquema, el arte antiguo, clásico, y el medieval pre-moderno, estaría sujeto a una visón del mundo irracional; mitológica, pagana, infantil, basado en visiones de iconos y simbologías religiosas; y el arte moderno, racional, se desligaría de lo religioso y se centraría más en la representación de lo narrativo, la construcción de un mundo perfecto, enfatizándose la ciencia, las figuras, la naturaleza, etc. Y actualmente con el postmodernismo y la era de la postverdad , se vive una narrativa multisistémica y deconstruccionista, un popurrí de expresiones caóticas donde todo es arte y nada a la vez, una especie de autodestrucción inconsciente. Pero, aparte de este esquema comúnmente conocido en los entornos artísticos y académicos actuales, existe una cuarta visión; la arquetípica, la del bien, una visión espiritual del arte que conecta con el conocimiento de lo divino y que toca las mismas entrañas del alma en su íntegra naturaleza polihipostática y polilocacional . La visión integral auténtica, lejos de ser una teoría que lo abarque todo en un mismo mapa (teoría AQAL de Ken Wilber, 2016) es una experiencia espiritual que ofrece la conciencia de la Bondad a nivel universal (presente en distintos grados en todo el espectro de la conciencia). Es la bondad divina lo que aporta la cualidad comprehensiva, inclusiva, abrazadora e integradora de las otras visiones, principalmente por su pureza, autosuficiencia y la autoexclusión de la maldad, falsedad y fealdad. En la sencilla bondad está la última verdad y su espectro íntegro es expresado por el Espíritu Omnibueno y sus portadores.

   La visión de Juan de San Grial sobre el arte se centra por tanto en la esencia espiritual: ¿el arte es arquetípico o no?, ¿es biófilo o necrófilo?, ¿da consuelo, vida, orden y salud, o por el contrario provoca y lleva a la destrucción, a la neurosis e inclina a las pasiones bajas? Aparte de conocer las cuestiones religiosas, políticas, sociales o humanas, si se expresó hace 3.000 años, en la edad media o en la actualidad, si se expresa por medio de la música, la pintura o la poesía, lo que es verdaderamente importante, es saber qué efecto produce en el hombre y hacia dónde lo conduce. En uno de sus primeros libros espirituales, escritos en 1984 , tras pasar varios años en la escuela de acumulación del Espíritu Claro de la madre Eufrosinia de Pochaev, su maestra y madre espiritual, nos dice respecto al arte lo siguiente:

“… El arte [sin trabajo espiritual previo interior] aleja del conocimiento del Espíritu y sumerge en un estado de dependencia secreta, que se manifiesta usualmente en una angustia insoportable, que proviene de la unión secreta con lo mundano… Mientras en su alma no reine el orden de la plena adoración a la verdad divina, le atormentará el mezquino miedo a la muerte; por lo tanto, este construirá en su interior una torre de Babel de proyectos e ilusiones para protegerse de la última verdad”.¹

   Más adelante avisa sobre las otras formas de arte más sutiles, que aparentemente superan lo mundano pero se quedan atascadas en los espectros del cosmos, como en el caso del surrealismo, el abstractismo, dadaísmo, romanticismo, etc.:

“La esfera del cosmos no ha conocido al Espíritu, el cosmos se identifica con el culto de la psique. La cultura moderna resultó ser la civilización del espíritu en minúscula: todo lo que se denominaba espíritu, sustancia, etc., no es más que un rayo refractado del Espíritu Claro que se reveló en plenitud en Cristo. El hombre se orienta hacia uno de los tres órdenes: el orden de la Tierra, usando el cuerpo como conductor; el orden del cosmos, entrando en interacción con los imanes zodiacales que los ángeles caídos (los conspiradores de las intrigas cósmicas) dirigen hacia la Tierra; y el orden de la Divinidad, superior al cosmos, la esfera bienaventurada de la cual se derrama abundantemente la energía del Espíritu Claro, que diviniza al alma errante con el “baño del divino estar”.²

   Es precisamente este orden divino de lo que trata el lenguaje de Arta y el arte desarrollado en las escuelas de Juan de San Grial. Arta Vahishta, un nombre que proviene del persa antiguo, Asha, Arta. En el zoroastrismo es uno de los 12 Amesha Spenta de la Verdad Suprema, el código de los estatutos del Buen Univérsum21 . No solo representa la verdad, la justicia y el orden en el mundo, sino que representa el lenguaje incondicional del Univérsum, es decir, de lo eterno y la integridad del bien y que es aplicable para todas las esferas, personas y mundos. Arte-misa (La Diosa del panteón griego), arte-sano, art-ista…, vienen de la raíz Arta (Incluso hay ciudades y pueblos históricos con la raíz de «ART», como la ciudad griega Arta, los Artajerjes, Tartaria, Partia, Cartago, los Tartessos etc.).

“Sería bueno entender el arte (art en inglés) como el lenguaje de Arta. El verdadero maestro de una orquesta sinfónica es aquel que está unido a Arta y, con la batuta en sus manos, dirige la interpretación de la partitura del Univérsum. Todas las claves y las partituras orquestales para piano son solo reflejos de la gran Partitura del Univérsum, al igual que el sonido de las cuerdas de un piano es la armonía de la galaxia que suena”.³

   En el corazón del arte (de Arta) están impresos los códigos y arquetipos universales del bien; los que conforman la paz, traen la alegría, la vida y dan sentido a la existencia de los seres en la Tierra. Estos códigos son revelados por Daena, en el zoroastrismo representan la conciencia pura. Recientemente en uno de sus últimos libros poéticos Juan de San Grial nos invita a beber de las fuentes de Arta del siguiente modo inspirado:

“No vamos a vivir según lo anterior, conforme a este o aquel dictador.

No vamos a vivir conforme al pasado,

que fue mezquino y chabacano,

sino que vamos a vivir según lo nuevo,

lo que dicta el Espíritu conciliar bueno,

sincero, según la Concepción Inmaculada

de la Divina Madre Daena adorada,

al nacer de lo alto y renovarnos completamente

en las aguas de Arta Vahishta, en sus fuentes.» 4

El descubrimiento de Arta como código supremo de la verdad en la vida o el arte creativo, está brillantemente descrito en uno de sus últimos libros, “Cristozoroastrismo” . Aquí nos centramos en el sentido y la misión última del arte. Porque todo aquel que observa Arta es el verdadero artista, el que a través de su pluma, pincel o música trae el recuerdo, la memoria de lo divino y restablece la conciencia del observador. Es en este punto donde podemos decir que Juan de San Grial es un verdadero maestro de la transformación y la corrección de la conciencia humana en el orden del bien, de la bondad Divina, ya que su arte es el fruto de la observación impecable y fiel de los estatutos de Arta marcados por el Espíritu Omnibueno.

El tesoro de Arta son los buenos pensamientos que tejen los hilos de oro de la Buena Providencia, la música de las buenas palabras y los buenos actos sin ninguna sombra de mal. […] Buda dio 8 mandamientos, Cristo, habló sobre las bienaventuranzas; Krishna, “Hare Krishna, Hare Rama”. […] Ahura Mazda reduce todos los estatutos a tres: buenos pensamientos, buenas palabras y buenas obras”. 5

Lo contrario a ARTA o al arte biófilo es el arte necrófilo; el caos, la destrucción, la deformación y degradación de las esferas. En el zoroastrismo se denomina con el término “Drudhz”, que significa mentira, y no solo una mentira a nivel de respuesta ética o moral humana, sino la magia, la ilusión cósmica o la representación caricaturesca, refractada de lo divino y del mundo (un holograma artificial), lo que establece la casa de mentira, la locura y la perdición de la conciencia. Pasamos en este punto al siguiente concepto importante para entender el arte de Juan de San Grial como un instrumento de divinización del hombre.

1. Juan de San Grial, Fuego del arrepentimiento Vol. I y II (2020). España. Ed. AEEC. Pág. 196, traducción al castellano.

2. Juan de San Grial, Fuego del arrepentimiento Vol. I y II (2020). España. Ed. AEEC. Pág. 196, traducción al castellano.

 3. Libro En las alas de Ahura Mazda (2020)

4. Libro poético reciente. Juan de San Grial (2022), El reloj del barco. España, ed. ACC. Traducido por Marck Tsaryov.

5.  Libro En las alas de Ahura Mazda (2020)

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