Resumen: Sabemos que todo el arte: el antiguo, clásico, el contemporáneo, el postmoderno…, refleja, en parte, aspectos de la conciencia humana y de lo que se vive en el momento en el que se desarrolla en sus distintos niveles de representación, pero, ¿cómo es el arte arquetípico, integral y divino de la humanidad? Las distintas dimensiones epistemológicas, académicas y culturales, si bien cada vez más expresan una dialéctica interdisciplinar en sus diálogos, descuidan la voz espiritual basada fundamentalmente en los valores de la bondad y la pureza, sirviendo estos como criterios indispensables para distinguir entre el arte biófilo y el necrófilo de nuestra sociedad.